Posporno

O.R.G.I.A (2005): Vestido de Pornócrates para Disfrutador. Fetiche; técnica mixta para dildo; medidas variables

o.r.g.i.a de dedos [1 rombo] (2003). Vídeo digital, color, sonoro, 4’ 14’

O.R.G.I.A. de dedos (uno y dos rombos) es una deconstrucción de la lógica pornográfica normativa, tras un análisis crítico de la misma, que se reapropia –pervirtiéndolos- de algunos de sus mecanismos característicos como el zoom anatómico, el cum-shot o el plano de la corrida, la voz en off y la sonorización de orgasmos a posteriori.

A través de la comida, plantea nuevas fórmulas, nuevos modos de hacer que neutralizan la representación objetualizada, causal, y normativa de lo corporal, de lo genital, pues no se trata de un producto destinado a un consumidor/a predeterminado/a, a un mercado del sexo prediseñado.

A través de dos montajes de vídeo idénticos (uno y dos rombos) producidos mediante las argucias pornográficas del simulacro y la hiperrealidad, pero cambiando el montaje sonoro, se propone señalar, por un lado, la sutil línea que separa el erotismo de la pornografía, y por otro, demostrar la elasticidad del tiempo subjetivo, lo indemostrable de la experiencia íntima –personal o ajena-, y en definitiva cómo la alteración sensorial (auditiva en este caso) sumada a la historia emocional del espectador/a provoca el hecho de que un mismo tiempo científico sea traducido en dos tiempos subjetivos diferenciados, según las teorías de Bergson.

o.r.g.i.a de dedos [2 rombos] (2003). Vídeo digital, color, sonoro, 4’ 14’

Así diferenciamos dentro del mismo proyecto dos versiones, una softcore, y otra hardcore, cuya divergencia radica en el sonido. La particularidad de la primera [1 rombo], radica en un maquillaje auditivo arquetípico del erotismo, cuyos silencios dejan espacio para la imaginación, con una estructura narrativa sonora propia de lo sensual, donde las metáforas y metonimias dictaminadas de modo imperativo acentúan la estimulación sensorial. El distintivo de la segunda [2 rombos] consiste en la recreación de un audio pornográfico prototípico -con el ritmo in crescendo característico del orgasmo-, que dada la ausencia de vacíos, no deja lugar para la especulación.


Strip-tease (2003) (remasterizado, 2006). Vídeo digital, color, sonoro, 4’ 05’’

El strip-tease es una fórmula de seducción que radica en desnudar el cuerpo paulatinamente al son de una composición musical, convirtiendo el cuerpo en objeto de la seducción, y evitando generalmente la genitalidad, en un proceso claramente erótico.

El strip-tease O.R.G.I.A sin embargo, subvierte dicho carácter sicalíptico, ya que desplaza la mencionada fórmula a la dimensión de lo pospornográfico a través del zoom anatómico de las frutas-genitales, en un discurso que transcurre entre el desvestir y vestir sucesivo del genital-fruta -con el objeto de desenmascarar ‘la verdad del sexo’- en una especie de peep-show con cuatro mirillas-ventanas que alternan diferentes metonimias vegetales de lo genital.

A la confusión de los apetitos sexuales con los gastronómicos contribuyen innegablemente las texturas, las viscosidades y/o la rigidez-erección de las diferentes frutas seleccionadas, pero además, la resignificación de la picardía popular de éstas –llena de connotaciones sexuales ‘políticamente correctas’, que suelen provocar la risa o el rubor de la mojigatería sexual de la sociedad más carca, acostumbrada a la continencia de las pulsiones más ‘bajas’-.


Horror Vacui (2003) (remasterizado 2004). Vídeo digital, color, sonoro, 3’ 43’

Tratando de romper con el lastre histórico arrastrado y pretendiendo pluralizar las identidades psicosexuales de los sujetos, Horror Vacui recrea una conversación entre dos personas a través de la red -a modo de Chat-, en la cual las palabras se solapan sobre las imágenes culinarias (preparación de un postre).

Las implicaciones sexuales de los nicknames, la alternancia del inconcreto diálogo –un tanto absurdo-, los silencios, las referencias a prácticas sexuales no normativas como la orgía, y las sugerentes formas y colores que rellenan el plato, recrean la estructura de un flirteo virtual, que por medio de texto e imagen sugiere y por ende invita a la imaginación en un mayor grado, que la representación hiperreal del sexo pornográfico normativo.


Spot (2003). Vídeo digital, color, 30’’

En un momento de proliferación de identidades parciales y de nuevos organismos híbridos –técnico-corporales- donde el cyberfeminismo revienta circuitos, en un espacio rizomático sin jerarquías, cuya matriz invita a la feminización del discurso, O.R.G.I.A, ‘mujer’ virtual, policéfala, hipertrófica, creadora, tecnóloga y trasgénerica, reclama su participación activa y consciente en la transformación del imaginario cibernético, y la producción de un imaginario sexual, de un discurso cyber-pornográfico propio, infringiendo las reglas del Patriarca Pornógrafo.

Es posible re-pensar la cultura virtual y subvertir sus estructuras, producir más cuerpo, pervertir e hiperbolizar las relaciones lineales causa-efecto, y cancelar de nuestras operaciones las lógicas virtuales de representación de ‘lo real’; y en definitiva, empujar poco a poco hacia el destierro al sujeto y al pensamiento cartesiano, lejos de la red. De este modo, el que ha sido considerado como el gran problema de la pornografía –utilizado como coartada principal de los movimientos pro-censura- en el mapeo virtual podría tener una nueva vía de exploración. El dificultoso hecho de distinguir entre la objetualización inherente a todo proceso de representación, y la objetualización sexista de la mujer, podrían no suponer tal conflicto al prescindir de modelos reales y heteronormativos en el proceso de configuración del imaginario sexual virtual, al omitir toda lógica de representación de ‘lo real’ en la producción del discurso tecno-pornográfico.

sé que estás sudando deseo,
deseo de sudar conmigo…

de entre todos los instantes,
has profanado el mío…
y tu módem palpita de gozo,
gozo de mancillar mi ventana,
de pervertir tu ojo…

golféame toda…
has decidido ser coño,
y coño es lo que vas a tener…

tus pupilas están hinchadas,
y tu jadeo lascivo huele a ceros y unos…

no sé quién eres,
pero sólo yo puedo darte lo que anhelas…

cárgate el código de conducta…
y bésame el intro…

bienvenid@ a la O.R.G.I.A

Spot, 2003